Nuestra Experiencia y como los Podemos Ayudar.                                            ********************************* Our Experience and How We Can Help.

Estimados Amigos;

El Sr.Evelio Horta con una experiencia de mas de 15 años, tratando con personas que nesecitan ayuda con sus planillas y formularios requeridos por el Departamento de Inmigracion, este veterano de los servicios de Inmigracion en los EEUU. y Latino America. lo cual le otorga una alta credibilidad y seriedad ante sus clientes que lo respetan por su labor. Por esta vocacion de servicio que tiene Evelio Horta, es que nace la idea de ayudar mas a la comunidad dentro y fuera de EE.UU. y funda “ONE STOP SERVICES GROUP INC.” La empresa que, con mucho exito, ha ayudado a cientos de inmigrantes dentro y fuera de los EEUU.

Nuestra oficina los ayudara para sus trámites migratorios, les ayuda a reducir los tiempos de procesamiento o cualquier costo en el que pueda incurrir debido a retrasos y errores. Nuestra oficina le ofrece estos servicios con la garantía de años de experiencia y una constante actualización de procedimientos y regulaciones del Servicio Nacional de Inmigración, United States Citizenship and Immigration Services (USCIS)

Si tiene un familiar retenido en Prision lo ayudamos si está casado le hacemos una petición a United States Citizenship and Immigration Services (USCIS) acogiéndose a su esposa, puede ser Ciudadana o Residente, y con este trámite puede tramitar su estadía en Estados Unidos., (Si es Cubano también puede hacerlos antes de que lo envíen a U.S. Immigration and Customs Enforcement (ICE). Sus familiares tendrían que pedir cita para dichos trámites, si sus familiares no están en el Estado de la Florida se puede hacer vía correo, puede empezar el proceso desde que empiece la condena o hasta que le queden no menos de 8 meses antes de terminar condena.”

 

Dear Friends;

Mr.Evelio Horta with an experience of more than 15 years, dealing with people who need help with their forms and forms required by the Department of Immigration, this veteran of Immigration services in the US. And Latin America. Which gives him a high credibility and seriousness to his clients who respect him for his work. For this vocation of service that has Evelio Horta, is that the idea of ​​helping the community inside and outside the United States is born. And founds "ONE STOP SERVICES GROUP INC." The company, which has been very successful, has helped hundreds of immigrants inside and outside the US.
Our office will assist you with your immigration procedures, help reduce processing times or any costs you may incur due to delays and errors. Our office offers these services with the guarantee of years of experience and a constant updating of procedures and regulations of the National Immigration Service, United States Citizenship and Immigration Services (USCIS)
If you have a family member held in Prision, we will help you if you are married and we make a request to the United States Citizenship and Immigration Services (USCIS) by taking your wife, you can be a Citizen or Resident, and with this procedure you can process your stay in the United States. (If you are a Cuban, you can also do this before you send it to the US Immigration and Customs Enforcement (ICE). Your family members would have to make an appointment for these procedures, if your family members are not in the State of Florida, Start the process from the start of the sentence or until you have not less than 8 months before ending the sentence. "

Si esta interesado?

Contactenos a:  (305)264-1004  Nos gustaria ofrecerles nuestros servicios

 

If you are interested?
Contact us at: (305)264-1004 We would like to offer our services!

Orgulloso Veterano de la Segunda Guerra Mundial es Naturalizado a sus 96 Años de Edad

Luego de haber vivido en los Estados Unidos durante más de 90 años, Félix García se convirtió oficialmente en ciudadano estadounidense el pasado mes, a la edad de 96 años.   Nacido en Mazatlán, México en 1917, sus padres lo trajeron a Estados Unidos cuando tenía tan solo 3 años.

Siempre se sintió estadounidense y durante la Segunda Guerra Mundial sirvió en un B-24 Liberator como artillero condecorado. Sirvió también en misiones de bombardeo sobre Italia, Francia y los Balcanes en algunas de las funciones de combate más peligrosas y aterrorizantes que podríamos imaginar.  Como artillero, estaba encerrado en una torreta de cristal que sobresalía del fondo de un gran avión pesado que volaba en formación a miles de metros sobre el territorio enemigo.

 
Félix García (en el círculo) en la Escuela de Artilleros – Segunda Guerra Mundial

Félix García (en el círculo) en la Escuela de Artilleros – Segunda Guerra Mundial

"Tuvimos que pelear con aviones alemanes porque nos estaban atacando". "También fuimos alcanzados por artillería antiaérea…perdí tantos amigos". "Nuestro avión tenía ametralladoras en la parte superior, inferior, frontal y lateral…en ese momento estás bien asustado por ti y tus amigos que están allí arriba." En una de las misiones, un compañero artillero en una de las torretas de cristal fue alcanzado y muerto instantáneamente por el fuego enemigo.  Aún en medio del aire, el joven García tuvo que reemplazar a su camarada caído, a pesar de la sangre y el miedo a su alrededor.  En otra misión, su avión sufrió tantos daños que tuvo que hacer un aterrizaje forzoso.   Luego de la guerra, a García se le hacía difícil volver a abordar otra aeronave.
 
Félix García en su uniforme militar.
 
Félix García en su uniforme militar.

Cuando se le pregunta cómo se siente de ser un ciudadano estadounidense, García contesta: "Para mí, siempre me sentí como un estadounidense, y pertenezco aquí y siempre estuve listo para hacer cualquier cosa por los Estados Unidos.  Si tuviera que hacerlo nuevamente - a mis 96 años - lo haría, inmediatamente".

Luego de la guerra, García regresó a casa y trabajó como conductor de camiones y en una fundición. Su hija Irene recuerda que una vez se rompió algunas costillas en un accidente.  Sin poder costear los gastos médicos, él solo se vendó el área de las costillas, soportó el dolor, y siguió asistiendo al trabajo para poder mantener a su esposa y sus hijos.

Como jubilado de más de 90 años de edad, y luego de toda una vida de trabajo y servicio, su familia se dio cuenta de que nunca había recibido su ciudadanía durante la guerra.  Ellos pudieron reconstruir sus registros de servicio militar durante la guerra y tramitar su solicitud de ciudadanía con la ayuda de los oficiales de USCIS y otros oficiales gubernamentales, a pesar de que algunos registros se habían perdido debido a un fuego.  Durante su ceremonia de naturalización, recibió un reconocimiento especial como veterano, y finalmente, se convirtió en ciudadano del país que tanto ama.
 
Félix García, orgulloso ciudadano estadounidense, con la copia del Juramento de Naturalización y la bandera de los Estados Unidos en mano.


Félix García, orgulloso ciudadano estadounidense, con la copia del Juramento de Naturalización y la bandera de los Estados Unidos en mano.

Cuando habla de su familia, el señor García sonríe orgullosamente:  "Mis nietos son preciosos, y mis biznietos también".

Félix recuerda con adoración a su esposa, Josephine, quien murió el año pasado y no tuvo la oportunidad de verlo convertirse en ciudadano estadounidense.  "Ella era bella, inteligente y siempre me apoyó".

Después de la Guerra, Félix García junto a su esposa, Josephine, y su Chevy negro.

Después de la Guerra, Félix García junto a su esposa, Josephine, y su Chevy negro.


Él llama a la bandera estadounidense su propia bandera.  Cerca de su hogar, hay una bandera estadounidense y bajo ella, en la misma asta, la bandera del estado de California.  "Yo las llamo mis banderas. Voy allí todas las mañanas, me siento bajo esas banderas, junto mis manos y le hablo a mi esposa.  Le digo hola, que aún la amo y que ella es una bella mujer". 

 

Proud Veteran of World War II is Naturalized at 96 Years of Age.

After living in the United States for over 90 years, Felix Garcia officially became a US citizen last month, at the age of 96. Born in Mazatlan, Mexico in 1917, his parents brought him to the United States when he was only 3 years old.

He always felt American and during the Second World War he served in a B-24 Liberator as a decorated gunner. He also served on bombing missions over Italy, France and the Balkans in some of the most dangerous and terrifying combat functions imaginable. As a gunner, he was locked in a glass turret that protruded from the bottom of a large heavy airplane that was flying in formation thousands of feet above enemy territory.

Félix García (in the circle) in the School of Artillery - World War II

"We had to fight with German planes because they were attacking us." "We were also hit by antiaircraft artillery ... I lost so many friends." "Our plane had machine guns at the top, bottom, front and side ... at that time you're really scared by you and your friends up there." In one of the missions, a fellow gunner in one of the crystal turrets was instantly hit and killed by enemy fire. Still in mid-air, young Garcia had to replace his fallen comrade, despite the blood and fear around him. On another mission, his plane suffered so much damage that it had to make a forced landing. After the war, Garcia found it difficult to re-board another aircraft.

Félix García in his military uniform.

When asked how he feels about being a US citizen, Garcia says, "For me, I always felt like an American, and I belong here and I was always ready to do anything for the United States. My 96 years - I would, immediately. "

After the war, Garcia returned home and worked as a truck driver and foundry. Her daughter Irene recalls that she once broke some ribs in an accident. Unable to afford the medical expenses, he only bandaged the ribs, endured the pain, and continued to attend work to support his wife and children.

As a retiree over 90 years of age, and after a lifetime of work and service, his family realized that he had never received his citizenship during the war. They were able to rebuild their military service records during the war and process their citizenship application with the help of USCIS officers and other government officials, although some records were lost due to a fire. During his naturalization ceremony, he received special recognition as a veteran, and eventually became a citizen of the country he loves.

Félix García, a proud American citizen, with the copy of the Naturalization Oath and the United States flag in hand.
When he talks about his family, Mr. Garcia smiles proudly: "My grandchildren are precious, and my great-grandchildren too."
Felix remembers adoringly his wife, Josephine, who died last year and did not have the opportunity to see him become a US citizen. "She was beautiful, intelligent and always supported me."

After the War, Felix Garcia along with his wife, Josephine, and his black Chevy.
He calls the American flag his own flag. Near its home, there is an American flag and under it, in the same pole, the flag of the state of California. "I call them my flags, I go there every morning, I sit under those flags, I hold my hands together and I speak to my wife, I say hello, I still love her and she is a beautiful woman."

 

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Juramento que trasciende tiempo y fronteras

 

Dicen que el amor todo lo puede. Don Jorge García y a doña Rafael Maradiaga de García son un ejemplo de todo lo que puede lograr una pareja cuando el amor rige sus vidas. Jorge, de 93 años de edad y Rafaela, de 92, han sabido enfrentar juntos la vida con valentía y perseverancia, lo que les ha llevado a vencer grandes obstáculos. Hoy, disfrutan de lo que según Rafaela es una nueva bendición: su ciudadanía estadounidense.

Natural de Puerto Cortés en Honduras, Rafaela Maradiaga emigró a Guatemala siendo aún niña. Fue en la capital guatemalteca que conoció a quien es hoy su esposo. “Fue un amor a primera vista. Desde ese 2 de febrero de 1946 no nos hemos separado”, comenta haciendo referencia al momento en que conoció a Jorge, quien es natural de Retalhuleu, Guatemala. “Bailamos y bailamos; bailando me dijo que sería su novia para toda la vida” añade.
 
Jorge y Rafaela tomando el Juramento de Lealtad
 
Jorge y Rafaela tomando el Juramento de Lealtad

Desde jóvenes fueron muy responsables y trabajadores. Rafaela trabajaba en una fábrica para pagar la renta de la casa donde vivía con su madre de crianza; Jorge trabajaba en una tabacalera.

El deseo de estar siempre juntos les llevó hasta la iglesia de San Felipe de Jesús de La Antigua Guatemala, al pie del Volcán de Agua, donde Jorge se le declaró y juraron “amarse para toda la vida”.

Su relación no era bien vista por la madre de crianza de Rafaela, quien se había encargado de ella desde que quedó huérfana a los dieciséis años. “Si nos veía juntos, nos tiraba piedras y con sus termos, sobre todo a Jorge”, comenta Rafaela. Pero eso hizo fortalecer su amor.

“Nunca dejamos de disfrutar nuestra vida”, comenta Jorge. “Hubo momentos buenos y momentos difíciles, pero siempre fuimos agradecidos a la vida, y siempre sacamos una vez al año para disfrutar frente a la playa”.

Rafaela y Jorge tuvieron trece hijos pero sólo seis sobrevivieron. El último parto fue de gemelos, cuando Rafaela tenía 47 años.

Mantenerse unidos ha sido siempre el norte para esta pareja. La única vez que se han separado fue cuando Rafaela viajó por primera vez a Estados Unidos en el año 1989 para cuidar de su primer nieto, el primogénito de su hijo mayor Jorge Rafael y de Judith García, quienes habían emigrado hacía unos años. “Fueron tres meses de ausencia, tres meses de pena” recuerda don Jorge.

Él y Rafaela tuvieron la oportunidad de emigrar a Estados Unidos en 1989. “Jorge se perdió el día que llegó al aeropuerto y tuvimos que salir a buscarlo. No sé cómo se las arregló para conseguir un teléfono y llamar a la casa”, cuenta Rafaela destacando la perseverancia de su marido.

Adaptarse a una nueva vida en este país ha sido un reto. “Nunca pensé que podría hablar otro idioma, sobre todo a esta edad, y poco a poco he aprendido y he podido comunicarme adecuadamente”, señala don Jorge con gran satisfacción, destacando que emigró siendo ya mayor.

No obstante, ambos coinciden que su mayor satisfacción ha sido poder convertirse en ciudadanos estadounidenses, lo que lograron el pasado 12 de febrero de 2014 en una ceremonia de naturalización en Los Ángeles. “Estoy muy agradecido de este bendito país que nos ha recibido” comentó. Rafaela añade: “Es una alegría que va a perdurar para siempre. Es una bendición. Recibir esa bandera pequeñita es muy significativo. Es pequeña en tamaño, pero es inmenso el mérito que lleva. Lloré al recibirla”.
 
Don Jorge García muestra orgulloso su Certificado de Naturalización. A su lado doña Rafaela Maradiaga de García. Le acompañan sus familiares.
 
Don Jorge García muestra orgulloso su Certificado de Naturalización. A su lado doña Rafaela Maradiaga de García. Le acompañan sus familiares.


Jorge y Rafaela dicen que tomar este gran paso les ayudará a disfrutar de su vida a plenitud. “En esta etapa de nuestra vida seguimos juntos”, dice Jorge, “pero estamos más contentos porque logramos lo que más queríamos que era hacernos ciudadanos”. 

Oath that transcends time and borders
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They say that love can do everything.

 

Don Jorge Garcia and Donna Rafael Maradiaga de García are an example of all that a couple can achieve when love rules their lives. Jorge, 93 years old and Rafaela, 92, have been able to face life together with courage and perseverance, which has led them to overcome great obstacles. Today, they enjoy what Rafaela says is a new blessing: her American citizenship.

Born in Puerto Cortes in Honduras, Rafaela Maradiaga emigrated to Guatemala as a child. It was in the Guatemalan capital that she met her husband today. "It was love at first sight. Since February 2, 1946 we have not separated, "he said referring to the moment he met Jorge, who is a native of Retalhuleu, Guatemala. "We danced and danced; Dancing told me he would be his girlfriend for life "he adds.

 

From young people they were very responsible and hardworking. Rafaela worked in a factory to pay the rent of the house where she lived with her foster mother; Jorge worked in a tobacco company.

The desire to be always together led them to the church of San Felipe de Jesus of Antigua Guatemala, at the foot of the Water Volcano, where Jorge was declared and vowed to "love one another for life."

Their relationship was not well regarded by Rafaela's foster mother, who had taken care of her since she was orphaned at the age of sixteen. "If he saw us together, he threw stones at us and with his terms, especially Jorge," says Rafaela. But that made his love stronger.

"We never stop enjoying our life," says Jorge. "There were good times and difficult times, but we were always grateful to life, and we always get out once a year to enjoy the beach."

Rafaela and Jorge had thirteen children but only six survived. The last birth was for twins, when Rafaela was 47 years old.

Staying together has always been the north for this couple. The only time they separated was when Rafaela first traveled to the United States in 1989 to take care of her first grandchild, the eldest son of his eldest son Jorge Rafael and Judith Garcia, who had emigrated a few years ago. "There were three months of absence, three months of grief," recalls Don Jorge.

He and Rafaela had the opportunity to emigrate to the United States in 1989. "Jorge got lost the day he arrived at the airport and we had to go get him. I do not know how she managed to get a phone and call the house, "says Rafaela emphasizing the perseverance of her husband.

Adapting to a new life in this country has been a challenge. "I never thought I could speak another language, especially at this age, and little by little I learned and I was able to communicate properly," says Don Jorge with great satisfaction, emphasizing that he emigrated as he grew older.

However, both agree that their greatest satisfaction has been to become US citizens, which they achieved on February 12, 2014 at a naturalization ceremony in Los Angeles. "I am very grateful for this blessed country that has received us," he said. Rafaela adds: "It is a joy that will last forever. It's a blessing. Receiving that little flag is very significant. It is small in size, but the merit it carries is immense. I cried when I received it. "

 

Jorge and Rafaela say that taking this great step will help them to enjoy their life to the fullest. "At this stage of our life we are together," says Jorge, "but we are happier because we achieved what we wanted to become citizens."
Oath that transcends time and borders